jueves, 16 de junio de 2011

Nuevo premio y receta sencillita de mermelada de... uhm... albaricoques

Antes que nada, que ayer se me fue, tengo dos mensajes:
Para Rodri y Silvia: anda, anda, que... juer, yo también os amo mucho, la discusión fue cojonuda, Rodri, y lo de la cera son gajes del oficio, nena, así que no te sientas culpable en parte (además, todos sabemos que Eva es la futura Madamme Tuseaud)
Para el resto: Hago un pequeño rectificatio de lo de los sujes de ayer: Sí que hay sujetatetas negros par embarazada, peeero no en la línea basic de WS, que era el único que, en ese momento, cumplía los requisitos que Eva me pedía. Y sí, totalmente de acuerdo, el negro mola, pero joer, me apetecía ver a mi mujer con uno blanco, que en quince años es el primero que le veo, XD. De todas formas ya he estado mirando por internet y todas tranquis, que los hay, y muy chulos.

 Y ahora al lío: Pues sí, resuelta que Sonia, mi queridísima encargada al mando de todas las taradudas del planeta (y alguna que otra que se me escapa) me acaba de dar el premio "al blog más completo" porque sorprendentemente le gusta este blog y, lo que es mejor, tenía ganas de que tuviera un premio rosa (aish... cachondona...)
Así que ale, luzco premio:

 
Y como el premio viene con tres nominaciones y esto va al blog más completo, ahí van mis nominadas (y conste que esta vez lo he tenido jodido... de hecho se me queda gente fuera, pero bueno, pal siguiente):
BrokenDreams, porque tiene unas entradas cojonudas y me fastidia que a esta peazo artista la lea poca gente. Lo mismo te cuelga un video brillante que habla de un libro estupendo o te cuenta cosas del diario de su abuela, y está claro que eso no tiene precio.
Keiko`s Land, porque lo mismo te habla de potis que de motos o de capullas que van en moto con shorts (eh, fue la primera entrada tuya que leí), porque ha sacado una notaza y porque, qué leche, me apetece.
 Eldiario de Shyris, porque es el contrapunto naif que necesita mi alma oscura y zampahuesos para seguir en este planeta, o algo así. Ahm y porque me encantan su punto de vista y sus looks. 
 Y ale, listos. Como ya digo, se me ocurren varios nombres más, pero en fín,,, ya caerán, ya...

Vaaamos con la receta: 

Receta facilita de Mermelada de ejem, albaricoques.

Pues sí, como tengo la casa llena de albaricoques, y va sin coñas (así, a ojo, doce kilos en la nevera y mucho más en la despensa, más lo que aún queda en el árbol....), he aprovechado para hacer un poco de mermelada (la compota irá más adelante, Hellen, no me he olvidado del consejo ^_~).
Era la primera vez que me animaba y, francamente, no ha sido naada difícil más allá de tener cuidaillo con la pringue caliente, que quema pa sus muertos y lo mucho que se mancha la cocina. Quitando eso... Ná.

Ingredientes: 
1,6 Kg. de Albaricoques.
1,1 Kg. de Azúcar.
El zumo de medio limón
Una ramita de canela (en rama, porque si es en polvo, ni es ramita ni es ná, que ya son ganas)
Una varita de vainilla (en varita, porque si es... vale, vale ya lo dejo).
Un mazo de agua caliente, tarros de conservas y un pañuelo de algodón blanco.

Esterilización: 

Importante de cojones si queremos que nos duren las conservas. Como somos así de jibias vamos a esterilizar en tres momentos: un primero para lavarnos las manos (ah...), un segundo para hervir los tarros y las tapaderas que vamos a utilizar para guardar las conservas, y una más al final que ya explicaremos en su momento. 
Para hervir los tarros, recordad poner en el fondo de la olla el pañuelo de algodón para que el cristal no se rompa al chocar con el fondo al hervir. Dejadlos unos diez o quince minuto y listos. 

Al lío:
-Pesamos un kilo y medio, más o menos, o dos kilos... bah, los que sean -total, luego ajustamos de azúcar-, de albaricoques y luego los echamos en una olla de agua hirviendo donde los coceremos unos diez minutillos. 

-Mientras, preparamos un bol de agua fría con hielo y lo ponemos junto a la olla en la que nuestros alaricoques danzan cuan libélulas de fuego en ritual de apreamiento sobre el alfombrado de un prado japonés, seguramente en el periodo Edo. No os preocupéis: si vuestros albaricoques se limitan a flotar y dar vueltas, también valen, pero queda mucho menos poético.


-Sacamos los albaricoques de la olla caliente, y la metemos unos segundos en la fría. Esto hace que sea mucho más fácil quitarles el pellejo y deshuesarlo por el contraste calor-frío. Tan sólo hay que darle un pellizco en el culillo y la pielecilla sale sola. Por cierto tened cuidado de no quemaros, que por dentro están muy calientes. 


-Una vez todos los albaricoques pelados y deshuesados, los escurrimos bien y los pesamos. Tened en cuenta que vamos a necesitar la misma cantidad de azúcar que de pulpa de albaricoque, así que estaos al liqui del tema peso.



  -Una vez pesado, echamos la pulpa de los albaricoques, y su equivalente de peso en azúcar en una olla medianita -o grandota si os habéis pasado de los cinco kilos-. Y a fuego muy lentico y con cariño, lo vamos removiendo todo, junto al jugo del medio limón y a la varita de vainilla y la ramita de canela, que es interesante ponerlas en un saquito aparte para poder apartarlas al final.

-Y listos: cuando veais que la mermelada empieza a coger consistencia y a agarrarse a la cuchara como un cuñado se agarra a la cartera cuando ha llegado la hora de pagar, es que la mermelada está lista. Sacadla del fuego y rellenad los botes de conserva, donde la dejaréis enfriar SIN TAPAR hasta que se haya aclimatado.


IMPORTANTE: Llenad los botes hasta arribita del todo, que quede colmado, y una vez aclimatados tapadlos bien y hervidlos unos quince, veinte minutos al baño maría para que aguanten la del pulpo sin inmutarse, como un jefe cabrón en un juicio por despido improcedente.






Y eso es todo, espero que os guste ^_~

miércoles, 15 de junio de 2011

Peregrino en tierra de tangas.

Me llamo Rafa. 
Tengo treinta y tres años (¡¡La edad de Jesucristo!!" grita alguien al fondo)
Y hoy...
Hoy...
He entrado en un Women´s Secret...
..Solo.


Bueno, para ser sinceros no ha sido exactamente hoy: hoy lo que he hecho ha sido volver. De hecho, fue la semana pasada la primera vez que fui, pero como la actualización se me pasó, lo dejamos en hoy. Y ahora, acalladas las voces de los puristas, seguimos.

¿Soy el único que piensa que los bikinis, puestos así 
parece que están deshuevándose de risa?
 
Efectivamente, iba bajar al centro y, como últimamente Eva no tiene tiempo pa ná, me tocó ir a por un sujetador para ella, ya sabéis, de los prenatal. Sin aros, de tacto agradable y, a ser posible, negro. Lo de negro me rechina un poco.
–Joer, nena... ¿negro?
–Sí, negro. ¿Precisamente tú te vas a quejar de que lo quiera negro?
Touché. Hasta hace relativamente poco lo único “no-negro” que había en mi armario eran algunos calcetines... grises... y porque me gusta llevar uno negro y uno gris en cada pie. Aún así... negro...
–Hija, que estás embarazada. A ver si la gambita nos va salir fan de Tokio Hotel...
Eva hace un gesto con la mano.
–Saldrá escuchando Metallica, como su madre -me dice, jactanciosa.
–Sí, claro, si algo nos ha dejado claro la historia es que los hijos se vuelven locos por imitar los gustos de los padres –refunfuño.
Eva se ríe.
–¿Qué refunfuñas por lo bajini? Pareces tu padre con el cachondeo.
–Que nada, que negro, pero que si luego nos sale emo... las llantinas y las "abismaciones" te las comes tú solita, que los sepas.
Y como no había más que decir, al día siguiente me tocó ir al Ahorramás a por pechuga de pavo y luego al W'S a por un sujetador... negro. Uhm... pechugas y sujetadores... esto empieza a parecer una película americana para adolescentes.


Y aquí estoy yo, con mi bolsa de raqtia...rafti...rafta... Bueno, con mi bolsa cargada de papas, zumito de naranja, espinacas y, por supuesto, pechuga de pavo, cuando a pocas calles del W'S me encuentro con Jesús, todo un señor, compañero de reparto en las pelis de Tomás y un actorazo como la copa de un pino.
–¿Qué tal Jesús?
–Pues aquí, esperando a unos amigos que hasta dentro de un rato no llegan. 
–Vaya...
–Si quieres te acompaño para hacer tiempo, ¿a dónde vas?
–Pues... al Women´s Secret, a cambiar un sujetador.
–Ahm.
Sí, ya, no suena bien. Los dos nos sumimos en un silencio incómodo y contemplamos la imagen que nos devuelve el cristal de un escaparate. La mía: la de un tipo calvete con barba, camiseta negra Ecko Ultd. gafas de sol de piloto y las constitución física de un lavavajillas japonés. A mi lado, Jesús es el señor que es, ese abuelete elegante y majo que todos habríamos queridos tener cuando éramos niños.
Aunque claro...
–Rafa, mejor que lo dejemos para otro día –Concluye mi amigo.
–Toootalmente de acuerdo. Con uno de nosotros, ejem, allí es más que suficiente. 
–No creo que estén preparadas para dos. 
–No. 
–Aunque podría dar para una película...
–Quedate con esa idea –le aconsejo mientras me dispongo a entrar en el sitio más incómodo a este lado del planeta.


Vale, aquí hago un inciso. Soy, o al menos me considero, un tipo moderno: me sé de memoria nombre, tipo y marca de las... medidas que Eva usa en esos días, nunca tuve problemas en jugar al elástico con las niñas de pequeñito y, los días en los que estoy lúcido, hasta puedo desabrochar un sujetador con una sola mano. Pero eso sí, lo de las tiendas de lencería / almacenes de ropa interior femenina / mercerías, me supera. Tenéis que entender que todo hombre entra, por primera vez, en ese tipo de antros algodonosos de la mano de su madre, sufre las miradas reprobatorias del resto de clientas mientras le da un berrinche porque nada de lo que hay ahí le interesa (de chiquitito, estamos hablando. Luego sí que hay cosas que nos interesan) y, para más inri, sufre la traumática experiencia de tener que entrar en el probador con su madre y quedarse fuera, agarrado del bolso, mientras del interior del probador provienen sonidos de lucha encarnizada con las ballenas de la faja, duelos a muerte con las tallas y guerras mundiales entre diferentes secciones mamarias al completo. Y no me hagáis hablar del milagro de la separación del mar muerto reconvertido en flotador de invierno...
Y todo esto sólo de chiquitito, porque después, de adolescente, cuando tu madre te repite la jugada pensando que sigues siendo un niñito, el resto de clientas -conscientes de que tú ya de niñito, ná de ná-, te ponen cara de "a ver, guarro, cómo me mires te sacudo, que todavía eres maleable". El resultado es que uno termina cogiéndole una tirria tremenda a estos sitios, por mucho que, teóricamente, deberían ser un paraíso para los tíos.
El caso es que ahí estoy yo, delante de la puerta y con cara de póker, con las gafas de sol en el cuello de la camiseta, pa que nadie piense cosas raras, las gafas de ver también en el cuello de la camiseta, pa que nadie piense cosas raras, y tratando de recordar las horas de entrenamiento entrando en W'S y Oyshos en compañía de Eva.
"Coño, Rafa, tú puedes. ¡Recuerda el Alamo! Espera, Uhm... ¿el Álamo fue en USA o en Gran Bretaña? Fue contra los indios... ¿no? ¿Ahí estaba David Croquet? Ay, hablando de Croquet, qué ricas las croquetas de jamón de mi madre... Bueno, mejor no recuerdes el Álamo y limítate a tomar aire, que ahora me ha entrado hambre. Venga, a la de una, a la de dos y... Aumph!"
Entro, y como es la primera vez que lo hago solo, me aferro al anillo de casado y lo enarbolo como si fuera una espada, enseñándoselo a todo el mundo "eh, mirad, no soy un Satirón, estoy casado y estoy aquí buscando algo para mi esposa". En tierra enemiga y dependiendo tan sólo de ese anillo para protegerme, me siento como el puñetero Frodo Bolsón en Mordor, aunque él al menos tenía a Sam. Ay, tenía que haberle dicho a Jesús que me acompañara...
Pero ya es demasiado tarde: la compañía del anillo ha quedado reducida a uno, y tengo que encontrar el jodido sujetador negro de premamá de Saurón o las cosas van a estar muy jodidas en La Comarca.
Oh, no, estoy empezando a flipar.
Sorprendentemente, algo más relajado, la primera impresión no es mala del todo. Huele bien, condenadamente bien, como a dulcecito con un toque de almidón, como a lavandería de hospital después de que alguien haya ingresado a veinte algodones de azúcar con vértigos y dolores de cabeza. La música suena, y no es mala, algo del tipo Loving you o algo así. Ay, qué tonto me estoy poniendo... me dejo llevar por los aromas delicados, por las notas suaves y los colores combinados de forma encantadora, sintiéndome más seguro, más libre, más feliz... Hasta que la típica vieja hija de puta que nunca falta me mira desde la esquina con cara de malas pulgas y expresión de "te has equivocado de sitio, amigo".
Como no estoy para charlas a lo Cleant Eastwood, por muy expresivas que sean, me bajo de mi nube y me dirijo a la línea de cajas, no sin antes cagarme en la vieja que me acaba de cortar todo el rollo.
La chica de la caja me mira. Yo la miro y la saludo. Llego a dos conclusiones:  
1.- El buenos días está sobrevalorado: cada vez me responde menos peña cuando saludo.
2.- Las cajeras del W'S están sobrevaloradas. Cuando vas sin compañía te das cuenta de lo feas que pueden llegar a ser. Al menos esta lo es.
–Mira –digo saltándome el usted porque un sólo vistazo me deja claro que eso va a ir de "tus", "caris" y "miracielos"–, estoy buscando un sujetador de premamá...
–Claro, ven por aquí, cari.
¡Lo sabía!
Me lleva por un laberinto de pasillos y estanterías y yo trato de no mirar a ninguna de las clientas, hasta que mis ojos se paran en palabras como tangas, bragas, sujetador... Mis pupilas, al saberse sin escapatoria posible, tratan de mirarse la una a la otra, lo cual es bastante jodido, y termino bizqueando un poco.
–¿Te encuentras bien? –me pregunta la dependienta.
–Sí, claro, yo...
–Mira, cielo. Por aquí.
La guía de la tienda me abre camino por sendas desconocidas para el hombre entre estanterías de triquinis y cajas de productos de saldo. En un rincón, unas formas extrañas y anodinas, transparentes, como de gelatina, me observan desde su atalaya. Dos mujeres aparecen de la nada y agarran a esas pobres criuaturas, colocándoselas sobre el pecho.
-Mira -le dice una a la otra- con esto te quedará mejor el traje.
La polla.
Recuerdo la historia de un amigo que conoció a una chica en la feria y, al día siguiente, el ochenta por cierto de la muchacha estaba desperdigado por la habitación entre rellenos, medias adelgazantes, pestañas postizas, porcelanas, buttonbrá y extensiones. Aún así a él le había dado fuerte, así que intentó que se vieran de nuevo. Lamentablemente ella le dijo que no: se sentía engañada al descubrir que él no era abogado, sino secretario.
Aish, la vida...
Me alejo de las tetas falsas, perdón, "ayudas para que el vestido quede mejor" (fijo que si un tío usa una de esas “ayudas” para que el pantalón “le quede mejor” no vuelve a mojar el churro ni en ferias) y continúo mi camino.
Soy el primer explorador que llega hasta tan lejos, el primer hombre blanco que pisa estas cimas, pero la expedición se está cobrando su factura. El calor hace mella en mí y empiezo a sudar. ¿Cuánto tiempo llevamos aquí? ¿Horas? ¿Días? En verdad apenas unos segundos, pero es que soy tirando a exagerado.

-¿Dónde dices que están los sujetadores?
-Allí, detrás de los rellenos, a cinco kilómetros oeste de los tangas.
-Ya... pues tampoco te hacen mucha falta, ¿no?

La guía me señala el Templo Maldito, el Arca Perdida, el Monte del Destino y el triángulo de las Bermudas, todo a uno y por el mismo precio reconvertido en un altar de pureza impecable en el que habitan, si no sueñan, los elegidos: un puñado de sujetadores blancos.
–Esto... ¿no los tendrán en negro?
La dependienta me mira como si acabara de acuchillar salvajemente a toda mi familia con el cuchillo de untar mantequilla.
–¡¿Negro?! –ruge– ¿¡¡Para una embarazada!!?
Pongo las manos ante mí.
–Eh, eh. No mates al mensajero, nena, sólo soy un mandado...
Y como para demostrárselo, la enfoco con el anillo al más puro estilo Capitán Planeta.
–¡Escupitajendulus! –le suelto, muy mágico yo, eso sí, pero incapaz de recordar el “expeliarmus” de Harry Potter.
La magia que desprende mi reliquia parece calmar a la indígena asilvestrada, pues pone los brazos en jarra y se limita a mirarme como si le diera una mezcla de pena, asco, dolor de tripas y morbillo, aunque puede que lo último sea doble ración de dolor de tripas y yo lo haya malinterpretado.
–Sólo los tenemos blancos para premamá –me dice.
Yo me pongo contento, porque en el fondo el blanco me da morbillo y lo único blanco que entra en casa es la leche Muuu semidesnatada, la baratita del Ahorramás, que está bien rica.  
–Pues blanco entonces –respondo–. De la cien C.
–¿Qué talla?
–Ehm... –leo arriba, por si acaso, y compruebo que sí, que ya se la he dicho. Lo repito por si las moscas– La cien C.
–Cien... uhm... ¿Ella cómo tiene el pecho?
–La cien C –repito por toda respuesta.
–¿Grande o pequeño?
–La cien C –dale, otra vez, a ver si lo pillas, pequeña bailarina de streep-tease coreana  
–A ver si no le va a quedar bien...
–Dame la cien C y si no ya lo cambio –aventuro.
La dependienta se lo piensa.
–Mira, llévate mejor una 95 C y una 100 B, que total, la segunda mitad está a mitad de precio, y si eso...
–O mejor dame la cien C –respondo por mi parte, “y yo intentaré no golpearte la cabeza repetidas veces contra el puñetero cajón de los sujetadores de saldo” añado para mis adentros.
–La cien C, ¿eh? Uhm... ¿Tiene usted tarjeta Wow?
(Pregunta que me hago: ¿Por qué te tutean con todo pero cuando llega el momento de la promoción usan el usted? )
–¿Lo qué? -esta me ha cogido con la guardia baja.
–Tarjeta de clienta Women's Secret –canturrea.
–Ahm, sí... creo que la llevo en el sujetador –le digo con amabilidad mientras le pongo cara de "váyase usted a tomar porlojete"


Finalmente salgo de allí con una cien C y una cien B "por si acaso". Cien B que, una semana después, tendré que volver a cambiar. El olor a dulcecito se me escapa mientras camino de vuelta a casa; la música dura lo justo, hasta que vuelvo a conectarme los auriculares con el Moskaou cantado a coro por Ramstein-Tattoo. Cambio la canción al "I´ve got you under my skin" Frank Snatra con Bono, el de U2, y con esta mezcla explosiva vuelvo a casa. 
He derrotado a la bestia. he salido vivo del W'S. Un poco más viejo y un mucho más sabio, y con dos sujetadores blancos, aunque eso sí, sin aros.


Abrazos y perdón por el tostón ^_~!!

martes, 14 de junio de 2011

El cosechador, el hada de la absenta y los albaricoques kamikaze.

Antes de nada, rollito importante: désele al play en el siguiente ventanuco cuco del youtube y disfrútese la canción mientras (chof) se lee:

Y ahora sí, al lío: 

Tal y como ya comenté el otro día, el albaricoquero se ha puesto tocho, pero tocho tocho, tan llenito de albaricoques -A.k.a. Damascos en Cádiz, como ya dijo Gadi ^_~ - que las ramas empezaron a doblarse hasta tocar el suelo y pasar la valla de los vecinos. Esto, (pom) obviamente, hizo que la tarea de limpiar el jardín se convirtiera en toda una odisea. Juntad los conceptos "calvo + ramas puntiagudas + un viento del carajo + albaricoques kamikaze" y os haréis una idea. Así que, después de (PAM) cuatro arañazos, un pinchazo en el hombro, un ataque de lumbago -que uno lleva con una elegancia y un saboir fair que ya querría muchos- y un par de albaricocazos de sus buenos cien gramos cayendo a plomo de tres metros en la atmósfera despejada de un planeta con gravedad de 9,8G sobre mi coco... Llegué a la conclusión de que el jardín está precioso y que las hojas en el suelo le dan un toque bohemio la mar (pom) de interesante... ¿verdad? Pos eso...


El problema -siempre tiene que haber un puñetero problema- es que la noche del (inserte aquí su día, porque los últimos cuatro (pom) he estado un tanto descontrolado) una de las ramas, concretamente la que da al jardín, decidió que ya estaba cansada de soportar el peso de los albaricoques, de los vientos racheados, del sol y de la familia Rivera-Ordóñez, y se descolgó sobre el (chof) suelo con un Pooom bastante grande acompañado de varios poms pequeñitos (los albaricoques, sí) y un maullido de la gata, ofendida, que casi me la pilla en el camino. Por cierto, es cachonda la manía que tienen los gatos de echarte la culpa de todo, porque después estuvo sin querer hablarme... es decir, sin querer arrejuntarse conmigo -en el buen sentido, nada de cosas raras-, hasta el día siguiente. 
(Chof)
Están buenísimos, pero qué porculo dan...

Así que, después de decidir que al día siguiente tocaba recoger la rama, los albaricoques caídos, pedir la escalera al vecino para atar las ramas que caen sobre os otros jardines y recoger los albaricoques maduros para que no se rompan más ramas, llegaron nuestros amigos y comenzamos la fiesta.

Dos datos de interés sobre la fiesta, por si os valen de algo:
1.- Si tienes que levantarte temprano para arreglar el jardín, es mala idea acostarte a las seis de la mañana.
2.- Hay que ser un poquito (pom) listo. Por mucho que te apetezcan, algunas bebidas te dejan fuera de juego, y esta es una de ellas:

 Ahí se va a quedar por un tiempo. 
Puñetera hadita del absenta...

Mira que me gusta la absenta, pero era la primera vez que probaba esta marca en concreto (ahora me pongo potinguero, jajaja) y bueno... Como pros hay que decir que es la mejor bebida lúcida que he probado (pom) hasta la fecha. Clarifica la mente, suelta la lengua, propicia la conversación elevada, la retrospección y el entendimiento, concentra los argumentos, anima la risa y el encanto y, en definitiva, no te convierte en el típico pagafantas cansino.
¿Los contras? Que todo tiene un precio, coleguitas... al día (PAM) siguiente quieres que alguien te arranque la cabeza y te la guarde en la nevera, un par de días a poder ser: Resaca, dolor de cabeza y la misma capacidad intelectual que un melocotón en almíbar. 
(Pásese a escuchar la siguiente canción, que viene muy al caso:) 


El hadita de la absenta me enganchó para no soltarme, pero uno es un hombre de palabra. A la una de la mañana, con la cabeza como un algodón de azúcar vestido de superhéroe con un disfraz de los chinos y el cuerpo más blando que una almohada de pelusillas de ombligo, me dis(pom)puse a recoger la rama, los albaricoques, las hojas, el polvillo terroso del suelo, los innombrables regalos de las putas golondrinas (ay, qué razón tenías, Gadi, pero es que (pom) son tan monas) limpiar los restos de cera de la mesa, que cada vez que hacemos fiesta en el patio parecemos un capítulo (chof) de Embrujadas con las velitas del akelarre, y, ya puestos, pedir la escalera a los vecinos, recoger los albarcoques de las ramas de arriba, atar y fijar el ramaje que va a los patios colindantes (por no repetir la palabra vecino) y ya de paso meterle un par de fertiliantes orgánicos a las raices para que la fruta aguante (PAM) más.
 Así que recogí la rama, los albaricoques maduros del suelo y me hice un café para reponer fuerzas y luego seguir.

Los albaricoques y la rama caída. Aish...

Juro que esa era la intención.
Cuando volví a mirar el reloj eran las siete de la tarde, me acababa de tragar "La historia más grande jamás contada", habíamos comido (supongo que algo cociné, pero no hubo de ser gran cosa) y los albaricoques seguían (chof y pom, qué curioso) gritando "Tora Tora Tora!!" mientras se lanzaban sobre el suelo lleno de hojarasca, las hormigas que esperan impacientes su plato y la pobre Chihiro, que me ha salido un poco masoquista porque ya habrá sitio en la casa para tener que estar todo el día debajo del puto albaricoquero.


Hoy (PAM) es martes. La resaca, por fin, empieza a remitir. Tengo la nevera llena de albaricoques, tres bolsas gigantes, dos capazos y una cesta en la cocina, los del suelo los he tirado al fin y las hojas... por ahí siguen. Cada dos por tres cae un albaricoque al patio (pom) a la piscina de los vecinos (chof) o al techito de plástico del invernadero de la vecina, la del perro topo (PAM). Tengo que pedirle la escalera a los vecinos, porque habría que atar las ramas y recoger los albaricoques de arriba, pero claro, antes quería actualizar, y la cocina pide un repasito, y hay que hacer la comida, y tengo que llevarle albaricoques a los vecinos (total, pa que se pongan malos...), y hacer mermelada de albaricoques, y orejones,  y... me apetece echar una partida.
Qué leches. 
Tal vez mañana.


Un abrazo y que paséis una buena semana.
PD: Sí, Silvia, sí, la absenta estaba cojonuda, pero no veas... 

domingo, 12 de junio de 2011

Reseña: Infamous 2, el regreso de un héroe... o un villano

En la última semana he recibido quince visitas desde una Playstation Portable y más de cincuenta de una Playstation 3. Y bueno... como acabo de pillarme el InFamous 2 y, francamente, este título lo merece, os dejo con un artículo a fondo sobre el mismo. Atentas las que no sepáis qué regalarle a vuestro chico o vuestro sobrino, y a los que queráis daros un capricho... ya estáis tardando. Prometo que mañana vuelvo al ritmo normal del blog.
Y ahora... Al lío.

-Mira, Juan, desde aquí se ve tu casa...

InFamous 2.
El regreso de un héroe... o un villano.

Han tenido que pasar dos añitos para que Cole McGrath, el superhéroe más aclamado de Sony, regrese a las pantallas de todos jugones del planeta. Tras un final apoteósico, la primera entrega de la saga nos dejaba con el regustillo amargo de la espera para salvar el planeta, y es que, en palabras del propio McGrath: "lo peor ni siquiera había empezado... aún"


Argumento electrizante.

Para los que no tuvieseis la suerte de jugar al primer título, nuestro protagonista, Cole McGrath, es un tipo normal que acaba de abandonar la universidad y se gana la vida trabajando de mensajero y haciendo parkour con su mejor amigo, Zeeke, hasta que un buen día le proponen un encargo más que peculiar: llevar un misterioso objeto al centro de Empire City (una ciudad que perfectamente podría ser New York) y esperar instrucciones. Al llegar al centro, el misterioso objeto se activa causando una tremenda explosión que asola media ciudad y deja inconsciente a nuestro héroe.
Cuando Cole despierta, la ciudad se ha convertido en un infierno: las bandas han tomado las calles, la policía ha desparecido y el ejército ha bloqueado las salidas de Empire City a causa de una misteriosa epidemia. Afortunadamente Cole no está indefenso, la explosión lo ha dotado de unos extraños poderes eléctricos que le ayudarán a salvar a la ciudad... o condenarla a la destrucción.


Una secuela respetable.
Infamous 2 retoma la historia en el punto en el que la dejó la anterior entrega: Cole acaba de descubrir que se acerca un terrible enemigo a Empire City: La Bestia, un gigante de piedra y fuego que amenaza con desencadenar la destrucción sobre el planeta. Pero antes de enfrentarse a tamaño enemigo debe ir a New Marais, una ciudad del sur muy parecida a New Orleans, donde reside el doctor Wolf, el artífice del orbe que le otorgó sus superpoderes. Tras una introducción impactante en la que los creadores del juego, Sucker Punch, se lucen demostrando el potente motor del juego, llegamos a los pantanos que rodean New Marais. Un grupo de mercenarios sin escrúpulos han tomado la otrora brillante ciudad y explota a la población en la obsesión de su líder, Bertrand, por encontrar monstruos o "rarezas" entre los ciudadanos. Rarezas y monstruos que, antes de los que esperamos, saldrán de entre las sombras para aterrorizar a la población y ponernos las cosas un poquito más difícil.
Con este argumento, a caballo entre los tiempos de Dios salva, el hombre mata de X-men y lo mejorcito de Watchmen, Sucker Punch viste un juego que es mucho más que eso, una historia de héroes y villanos, decisiones imposibles y honor en el que seremos nosotros mismos los que decidiremos el camino que elegirá nuestro héroe.



Me llamo Earl, digo... Cole.
El karma, esa balanza entre el bien y el mal, adquiere un punto especialmente importante en el desarrollo de la historia de InFamous 2, pues según vayamos eligiendo nuestro camino se abrirán diferentes poderes que dependerán de si estamos siguiendo la senda de la luz ayudando a los ciudadanos y no dejando que la ira alumbre nuestros pasos o, por el contrario, hemos sucumbido al lado oscuro y nada es un límite a nuestra insaciable sed de poder. Así, por ejemplo, podremos elegir entre destruir un pueblo entero y abrirnos paso entre las cenizas de enemigos y familias inocentes o bien aniquilar a los mercenarios uno a uno respetando a la población civil y, ya de paso, curar las heridas de los aldeanos castigados injustamente por la milicia. Nuestras decisiones nos seguirán a lo largo de toda la historia: ¿Nos comportaremos como los héroes que somos, evitando robos y secuestros y colaborando con la policía o por el contrario atacaremos a los tipos de azul y acabaremos con la presencia de esos molestos artistas callejeros?
Una duda detrás de otra, y es que los chicos de Sucker Punch se han tomado muy en serio esto del karma, de tal forma que no sólo nuestro aspecto cambiará según vayamos avanzando por el camino del bien o la senda de la oscuridad, sino también la historia e incluso la respuesta del pueblo de New Marais, que empezará a colgar carteles alabándonos o temiéndonos según estemos actuando. Un añadido más que, sin duda, alargará la vida útil de este título.

Más poderes que un Pokemon.
Que un Pokemon tipo eléctrico, quiero decir, y es que Cole McGrath tiene habilidades para todo los gustos. El primer añadido que destaca es el Amplificador, una especie de espada eléctrica construida a partir de un par de bobinas de cerámica con la que los ataques cuerpo a cuerpo mejoran varios enteros. A la posibilidad de combos espectaculares se une un sistema de combate físico más intuitivo y un look más cercano al mundo de los cómics, plagado efectos cinemáticos como ralentizaciones, bullet times, explosiones y un sinfín de pijaditas que harán las delicias de los amantes del género. Por otro lado, los escenarios son más interactivos que en la entrega anterior y veremos cómo las balconadas, los andamios y las torres de agua se derrumban ante nuestros golpes sepultando a los enemigos entre los escombros o a nosotros mismo si no nos andamos con cuidado.
Sí, se puede hacer con menos aspavientos, pero no es lo mismo...

Pero no todo es combate físico. Para cuando nos aburramos de ver a Cole enarbolando su amplificador como si le fuera la vida en ello tenemos a nuestra disposición un amplio catálogo de ataques a distancia que podremos ir mejorando según adquiramos experiencia y cumplamos diferentes retos que nos darán la inspiración para aprender estos nuevos ataques. Cole puede lanzar rayos con las manos, disparar granadas eléctricas que explotan en medio de los enemigos, crear una honda sónica que lanza disparados a los milicianos, levantar coches con un campo electromagnético y lanzarlos hacia el horizonte e incluso crear una tempestad eléctrica en medio de la ciudad. Y esto sólo es el principio: con la adquisición de experiencia y el cumplimiento de ciertas misiones, el número de poderes a nuestra disposición se incrementa una barbaridad, dándonos la posibilidad de ir combinándolos en una bonita feria de destrucción en la que los que saldrán perdiendo serán siempre nuestros queridos enemigos.

-¿Os habéis traído alguno el bonobús?

Pero Cole no sólo ha visto mejorados sus poderes de ataque, sino también sus habilidades de movimiento y curación. Como McGrath, el héroe (o villano) definitivo podremos curar a la población con nuestros poderes eléctricos, trepar por los edificios y saltar de azotea en azotea con más agilidad que “nuestro vecino y amigo Spiderman”, deslizarnos por los cables elétricos y las guías del tranvía como Silver Surfer, trepar a toda velocidad por los tendidos eléctricos, planear aprovechando los campos electromagnéticos e incluso volar en los enfrentamientos con determinados enemigos... ¡Y eso tras sólo cinco minutos de juego! 


What's new, men?
Llegados a este punto, sólo nos queda hablar del juego en sí. Para los que no tuvierais la suerte de conocer la primera entrega de la saga, InFamous es un título en tercera persona que se enmarca directamente en el cajón de los sandbox de superhéroes, un género muy poquito explotado en el que la poca competencia que puede tener no le llega ni a la altura del zapato de este InFamous 2 (no me hagáis hablar de ese amago de truño insufrible de Crackdown, que es para pegarles en la nuca a los de Ruffian y a los jefazos de Microsoft y pedirles que no vuelvan a hacer un juego en su puñetera vida so pena de yuyu farolero a la salida). Tenemos una inmensa ciudad en nuestras manos (Empire City -Aka New York- en el primer capítulo, New Marais -Aka New Orleans- en InFamous 2) con algunas zonas oscuras que iremos abriendo según desarrollamos la historia, plagada de misiones secundarias, misiones buenas (aumentan el buen karma), misiones malas (aumentan el mal karma) y un buen puñado de coleccionables que mejoran nuestros puntos de vida y electricidad, profundizan aún más en la historia y nos ayuda a obtener preciados trofeos que restregarles por los morros a los colegas del network.
A pesar de ser un Sandbox el uso de vehículos no es un punto importante en el juego, ya que los poderes de Cole hacen que le resulte imposible conducir un coche a riesgo de que explote por sobrecarga. No obstante esto no es un punto negativo, ya que la fluidez de movimientos de nuestro protagonista es impecable y hace que no echemos de menos conducir un torpe y pesado coche por las atestadas calles de New Marais.
Entre nosotros, me arriesgaría a decir que es el título que mejor retrata la experiencia el parkour, y hablamos de un mercado con juegos tan competentes como Assassin Creed, Prince of Persia, Saboteur, esa mijita de Crackdown y el estupendo Prototipe. En InFamous 2 Cole no se limita a trepar a golpe de brazo, salto, brazo, salto... Ni lo hace lentamente apoyándose en cada rinconcito de la fachada. Nuestro protagonista sabe lo que se hace y cada experiencia de “trepado” es un gozo: Cole corre por las paredes, salta de alfeizar en alfeizar, se gira sobre sí mismo para rebotar por las paredes, se descuelga por canalones, se aferra a grietas imposibles y da giros y "moonjumps" impresionantes, dándole una variedad y una espectacularidad al viaje que hace que el mero hecho de darte un paseo por el barrio sea una auténtica gozada.
Para colmo, los chicos de Sucker Punch no se han limitado a sacar una nueva entrega del anterior juego que tanto éxito les supuso, sino que se lo han currado para ofrecer una experiencia mejorada a todos los niveles y un producto impecable se mire por dónde se mire. Por un lado, el motor gráfico se ha visto multiplicado por mil: Los gestos, expresiones y lenguaje corporal de Cole y sus amigos son la bomba, hasta tal punto que las pequeñas secuencias de diálogo y encuentros que hay a lo largo del juego tienen una calidad de CGIs, aunque en realidad son totalmente in game. El perfilado de los personajes ha sufrido un remozado brillante que los hace mucho más creíbles y cercanos, y los enemigos también han visto mejorada su apariencia, amén de su endiablada inteligencia artificial que hacen de cada combate una experiencia única. 


Respecto al escenario, las calles de New Marais y el pantano que las rodea no tienen otra palabra que mejor lo defina que "impecable", y lo que es más importante: están cuidadas con mucho mimo, lo que se aprecia en cada detalle del entorno, en las esquinas degradadas del barrio rojo, el agua de los manglares, el óxido que cubre los barcos abandonados... Los pequeños detalles de cada cartel, cada rincón y cada ventana oxidada demuestran que el equipo que anda detrás de la estética del juego no sólo es profesional, sino también artista, y eso es algo que se aprecia, ya que un juego no es sólo aspecto impecable, sino también detalles y esencia, algo que los tipos de Sucker Punch han sabido transmitir a la perfección.
Pero no todo es vista, y la jugabilidad ha sabido estar a la altura del escenario con unas cámaras mucho más inteligentes que en la primera entrega, un movimiento más fluido y un sistema de combate que resulta inteligente y dinámico. Los combos son más sencillos, las acrobacias más intuitivas y las interacciones más fluidas. Y esto no es todo: También el doblaje -en español- ya respetable de la primera entrega ha sufrido un impresionante remozado a la par que la música del juego. Se respeta la voz de Cole y se añaden actores de doblaje de los más granado del panorama nacional, voces que acompañarán a nuestro héroe mientras camina por las calles, ya sea desde su teléfono móvil o en forma de los múltiples comentarios que harán los ciudadanos a nuestro paso. Un trabajo que los puristas agradecemos, ya que un mal doblaje es la mejor forma de cargarse un gran juego.
Finalmente, los encargados de Sucker Punch han decidido mantener las imágenes ilustradas de las secciones de historia que hay a lo largo de todo el juego, unas cinemáticas con un impecable aspecto de cómics que narradas con la voz de Cole nos ponen al día de lo que está pasando en New Marais mientras esperamos y nos preparamos para la llegada de la Bestia. 

Los chicos de Bertrand posando para la portada del nuevo disco de Sex Pistols.

Vida útil.
Llegados a este punto muchos estaréis pensando "Oh, vale tío, ¿y qué más? Seguro que luego me pillo el juego y me dura un par de tardes". Ya, lo sé, es una de las cosas que a mí más me fastidia: Estar años esperando un juego para luego fundírtelo en dos sesiones. Afortunadamente la peña de Sucker Punch parece haber pensado algo parecido, pues nos ofrece un modo historia de alrededor de trece horas, eso sí, jugado a piñón sin cumplir misiones secundarias ni perseguir coleccionables. Si tenemos en cuenta las misiones secundarias la vida útil se puede multiplicar por varios enteros, y esto sin contar con los fragmentos de hierro que debemos recoger para incrementar el medidor de carga de nuestro héroe o el otro coleccionable de la entrega: Las palomas. Deberemos perseguir a varias palomas mensajeras por toda la ciudad y aturdirlas (o freírlas, la decisión es tuya) para obtener los chips de audio que contienen, chips que nos ayudarán a comprender los eventos de la primera entrega y a profundizar mucho más en la historia de InFamous 2.
Pero si no os basta con las cincuenta horas que puede suponer completar el juego al cien por cien, Sony nos propone un modo on line bastante suculento, muy parecido al que tanto éxito ha cosechado con Litle Big Planet: La creación de misiones. Los usuarios tenemos la posibilidad de crear varias misiones con enemigos, coleccionables, objetivos y demás, y compartirlas en la red a la vez que nos descargamos las misiones de otros usuarios y las completamos para aumentar nuestra experiencia, conseguir coleccionables y alguna que otra sorpresita más. Por si esto fuera poco, éstas misiones sí serán compatibles con el sistema Playstation Move, el sensor de movimiento que hará de New Marais un mundo mucho más interactivo. Sin duda todo un acierto para alargar la vida útil de este título, dar riendas sueltas a nuestras ansias de controlar el mundo y, ya de paso, ponerle las cosas difíciles a los colegas de la red.

Resumiendo
InFamous 2 es un título sólido y contundente, uno de esos juegos que se meten en la cabeza y te llenan de sueños y un must have en las juegotecas de cualquier aficionado que se precie. Tiene acción, fluidez, una historia profunda, la posibilidad de jugarlo desde dos puntos de vista distintos y, por si esto fuera poco, un aspecto impecable. Así que no tienes excusa para no calzarte las zapatillas 4fly y disponerte a recorrer a toda velocidad las azoteas de New Marais ¿Lo harás para salvar el mundo o por el contrario lo condenarás a la destrucción? Sólo tú puedes tomar esa decisión.



Rafa del Río


Y hasta aquí la actualización. Gracias por vuestra paciencia y por dejarme que me quitara el mono de hablar de juegos. Ah, qué gozada... Ahora me voy a coger albaricoques, que se nos ha roto una rama por el peso (mañana toca entrada de recolecta, jejej) Y luego a corretear por las azoteas, ¡Cómo mola..!
Un abrazo y disfrutad de esta noche de sábado, pilluelos.



viernes, 10 de junio de 2011

En buca del trabajo imposible, la Odisea.

Vale, esto es lo que se llama una actualización rápida: Un par de mails me han advertido de que la entrada de ayer no era para corazones sensibles (y no me creceran trolls, no... Joé, con lo que los echo de menos) así que no, aunque no voy a borrarla, actualizamos de nuevo y dejamos la entrada controvertida para los que sepan apreciarla.
Así, cambiando de tema y como parece que todos estamos más o menos liados con esto, toca hablar de trabajo. Hablar de trabajo en España es como hablar de sexo con la suegra en cualquier otra parte del mundo: es inútil, no te lleva a ningún lado y, sí o sí, terminas poniéndote de mala leche. 
Pero... ¿Qué es eso del "trabajo"? os preguntaréis. Pues según la definición de la RAE, o casi, "el trabajo es una actividad aslariada a la que según las Constitución española todos tenemos derecho pero que el gobierno central actual hace lo posible por que así no sea con leyes como la antitabaco, la no degravación por compra de vivienda y las trabas al pequeño comercio. (Y proximamente en los cines: La prohibición de alquiler y venta segunda mano... para mondarse)".
Pero no nos desviemos: La falta de trabajo en España da como resultado la figura del parado:
1.- Quieto, estático, fijo, estado del cerebro de los responsables de la parrilla televisiva en España.
2.- Ente sencillo que disfruta con cosas sencillas como levantarse tarde, leer el Marca, tomarse un carajillo en el bar de enfrente del Inem y soñar con anuncios de Cofidis. 
 Y su homólogo femenino: la parada
1.- Quieta, estática, fija, actividad cerebral de los guionistas de los anuncios de compresas.
2.- Entidad metamórfica y agresiva que tiende a generar más actividad que su compañero, pese a tener más trabas, en ocasiones, al acceso del mercado de trabajo.
3.- Lo que hace Iker Casillas en los mundiales y cuyo logro supone un porrón de pasta para sus bolsillos.

Porque sí, amiguitos, el trabajo en españa es un cachondeo y, conseguirlo, toda una odisea. Pero veamos antes los tipos de parados que hay en España:

1.- Parado especializado (homo esquenoesdelomíus): Individuo sin curro que se esfuerza en encontrar trabajo de lo suyo y rechaza cualquier trabajo que suponga un esfuerzo más allá de lo que él ha estudiado y/o recibido preparación. Subtipo de parado típico de zonas jerezanas, la alpujarra de Sevilla, Madrid y, últimamente, están apareciendo varios por Valencia. Se considera especie peligrosa si ronda la veintena, ha actuado antes en los castings de Operación Triunfo y lleva pegatinas de crepúsculo en la carpeta.
Frases típicas:
-¿Servir copas? Sí, hombre y qué más? Para eso no me he sacado yo el máster en dirección y explotación de empresas.
-Sí, claro, limpiar escaleras, ¡ja! Tengo un talento innato en mi voz y voy a conseguirlo, ¡¡Como el "LLastin Biber"!!
-No, si a mí no me importa cortar el césped, pero es que yo estoy especializado en césped malayo y este, como se ve claramente, es de Pernambuco...

2.- Parado territorial (homo dakínomecháisniconfuegus): Ente que sigue buscando trabajo de lo suyo en su localidad, aunque sea marino mercante y viva en Soria o sea experto en ruinas aztecas y viva en la Mancha. Este subtipo de parado, muy típico de la zona costera de Cádiz, se afianza con fuerza a su casa y malvive en el barrio tomando carajillos, echándole de comer a los patos en el parque Genovés y yendo a casa de la mama a tomar pushero.
Frases típicas: 
-Es que mejó que aquí no voy a está.
-En Cái como en ningún lao.
-Totá... ya saldrá argo.

3.- Parado estocolmo (homo lestoycogiendoelgustitus): Sujeto que tras cinco años en coma laboral se ve incapaz de enfrentarse al mercado profesional y se escaquea sobreviviendo a base de ayudas, sablazos, favores y el puchero de la mama. Este subtipo es digno de admiración, pues pese a empezar siendo un parado fiel (subtipo 4) ha terminado cogiéndole el gustillo al teletienda, al llama y gana y a los cartones del bingo. Suele vestir camisa de pijama de manga corta, pantalón de tela... de la tela de años que hace que no lo plancha y sandalias con calcetines. El gobierno ha habilitado varias localizaciones en las que se pueden observar en libertad: el kiosco de la once, el banco del parque y, sobre todo, en la esquina ciega de un ultramarinos de toda la vida en el que vendan embutidos y tintorro.
Frases típicas:
-Juan... ¿Ese chorizo te acaba de llegar? Sácate unas rueditas pa los amigos, ¿no?
-Coooño, que te voy a pagaaaar, parece que nos nos conozcamos ya.
-¿Te queda algo del tintorrillo ese que me pusiste ayer..?

4.- Parado fiel (homo hastalosgüevis): Individuo trabajador, culto y preparado que, lamentablemente, no encuentra trabajo ni a triros. Este subtipo, que estaba en vías de extinción hace unos años, ha renacido de sus cenizas gracias a la situación econímca actual y al buen hacer del gobierno, que no quería ver desaparecer a tan magnífica especie. Aunque el homo hastalosgüevis era una especie típica de Cádiz que tendía a emigrar a Castellón, donde pasaba a convertirse en homo currantis, actualmente se ha extendido a todos los rincones de España en una explosión demográfica sin precedentes que, sin duda, aún da para dos años más. 
La tragedia reside en que al contrario de los otros subtipos, el homo hastalosgüevis (varón y hembra) suele tener familia e hijos, no se aprovecha del puchero de la mama y está dispuesto a trabajar de lo que sea.
Fuentes demográficas fiables apuntan a un nuevo descenso en los próximos dos años. esperemos que sea cierto...
Frases típicas:
-¿Por qué me han reducido el paro?
-¿Por qué tengo que devolver lo del plan E?
-Me cago en Zapatero y en su puta madre.

5.- Parado infiltrado (homo falsis): Entidad que aparenta carecer de trabajo digno pero que, en el fondo, se llena los bolsillos a espaldas de Hacienda realizando encargos y trabajillos a escondidas. Este subtipo también ha aumentado en los últimos años gracias a la tocada de huevos de la economía nacional y a los imparables sablazos de hacienda, que no sólo nos baja los sueldos sino que además sube los impuestos a ritmo exagerado mientras, para risa y jolgorio de los ciudadanos, construye un Hospital nuevo en Albacity y una piscina olímpica en Guadalajaland.
Frases típicas.
-A mí es que me gusta cobrar, ejem ejem, "en avión"...
-Bueno, lo hacemos... guiño, guiño... sin factura, ¿no?
-A mí suéltame el fajo y al carajo (poeta y poco sutil, también los hay)

Ahora que conocemos a todos los tipos, vamos a ver las etapas por las que pasa un parado hasta que consigue un curro y un poquito más allá:

1.- Inseguridad.
"Oh, oh, oh. Mierda, mierda, mierda... me quedan dos meses de paro y no encuentro curro por ningún lado... ¿Por qué tuve que aceptar el paro aumentado aunque supiera que era menos pasta a la larga?"

2.- Envidia.
"Mírala, hija de puta... menuda inútil, yo aquí esperando en la cola y ella hablando por teléfono. Si yo tuviera este trabajo..."

3.- Rabia contenida.
"Y no colgará, no... qué mala imagen para la tienda, por Dios... Tía estúpida..."

4.- Rabia sin contener.
-Bueno, chocho, ¿me cobras o qué? Y sácate el libro de reclamaciones, anda, que de esto se entera tu encargado... (a ver si te echan. Yo por si acaso mañana traigo el currículum).

5.- Desesperación.
"¿Idiomas? Uhm... todos. ¿Nivel? eu... ¿el best one?"

6.- Éxito.
-¡¡Me han dado trabajo, cariño!!

7.- Desidia.
"Pufff vaaaya coñazo de trabajo... vale que me pagan, pero yo me merezco mucho más. Seguro que podría encontrar algo mejor, con mis aptitudes".

8.- Karma.
"Joer la clienta estúpida, qué forma de carraspear... ¿No ve que estoy hablando por teléfono? Pues que se joda y espere, total, para lo que me pagan..."

Y esto, amiguitos, como diría Pratchett, condensa la verdad de la naturaleza humana. Y ahora sin coñas, os deseo mucha, muchísima suerte a todos los que estáis buscando trabajo. Recordad que antes o después caerá, y por favor... no caigais en las fases siete y ocho: Cuando esteis trabajando recordad lo que os costó conseguirlo y... Disfrutarlo. A fin de cuentas, a nadie le gustan los quejicas.
Os dejo con una tira cómica de cómo conseguí mi tercer curro en Ciudad real (pinchad encima para verlo grande) Puede que no sea exacta exactamente lo que pasó, pero a grandes rasgos... a "enormes" rasgos... En mi cabeza pasó así. Oh, por cierto, es de 2oo6, de cuando aún tenía pelo, es decir, cuando me engañaba pensando que tenía pelo, por eso las patillas del personaje. Un abrazo y buen finde.








jueves, 9 de junio de 2011

Esas putas focas blancas

No, que nadie se asuste, esto no es un post racista en contra de las gordas; y no, tampoco es el título del último tema de P-diddy o Eminem (por cierto, por cierto, este es de cosecha propia: ¿Cual es el cantante que se derrite en tu boca y no en tu mano? Pos está claro: Émanem jejejejejeje Dios, es horrible).
Bue, chistes aparte, lo que sí os aviso es que es un post que, como Mayoral, hace amigos, captese la ironía; así que sí, lo mismo os molesta, u os ofende u os da por partiros la caja, que de todo hay (Anna, Sonia, os estoy vigilando...) Lo que sí os pido antes de trolearme, dejar de seguirme y mandarme a tomar viento... por el culo, es que lo leais entero y entonces saquéis vuestras propias conclusiones... ¿Sí? Estupendo, muchas gracias, y ahora, al lío:


Esas putas focas blancas.


De un tiempo a esta parte todos hemos recibido, algunos varias veces, el famoso e mail con el vídeo de lo malos que son los señores del norte y de cómo masacran con sus palos a las pobres foquitas que viven plácidamente en el polo norte. Da mucha penita, la nieve se mancha de sangre, los tipos tienen una pinta de chungos que no veas y sólo falta la música de John Williams para hacerlo todo más melodramático. Vaya tíos mierdas y pobres foquitas, ¿verdad?
Hum... Pues no.
A ver, no voy a decir que no me den pena los bichos, ni tampoco os voy a confesar que fueron las focas la que empezaron la bronca (ya sabéis, Morroblanco, el líder de las focas norteñas le robó la novia a Chino Bahez, el alcalde de Culo del Mundo, Antártida, y claro, desde entonces los hombres matan a las focas) Lo que sí os voy a decir que esto apesta a manipulación publicitaria. Y francamente, me toca los huevos.
Mi historia con las focas blancas comenzó en Madrid, en la calle Preciados, para ser más exactos, cuando un día se me acercó uno de esos pimpines de la WWF. Claro, así de primeras le pregunté que qué tal estaba Hulk Hoagan, y entonces me enteré que lo de la WWF, cuando va con una foto de Chulín se refiera a World Wide Foundation, y no a la World Wrestling Federation. Uhm... vale. Bien pensado tiene lógica. 
El caso es que el tipo me engancha, se me pone a hablar de las malditas focas, de lo malo que son los diseñadores de ropa y que pobrecitas y que pa arriba que pa abajo. Finalmente me pide una firmita y, ya que estamos, algo de pasta.
En ese momento se me ocurren tres cosas:
1).- Llevo botas de cuero.
2).- Tengo una cara de carnívoro que tira de espaldas.
3).- Llevo un abrigaco de cuero para cuya confección se han utilizado lo menos medio rebaño de vacas.

 El abrigaco, con un calvo dentro 
y el Rijkaartmuseum (fijo que lo he escrito mal) Amsterdamer detrás.

El muchacho no parece haberse dado cuenta de nada de eso, así que llamo su atención sobre el hecho de que:
1).- Llevo botas de cuero.
2).- La última vez que el camarero me preguntó si quería la carne medio hecha, poco hecha o muy hecha le dije que me diera a mí un cuchillo y a la vaca dos minutos de ventaja.
3).- Llevo un abrigaco de cuero para cuya confección se han utilizado lo menos medio rebaño de vacas.
 El tipo me escucha y me suelta: "Es que las vacas son distintas". 
A lo cual yo, comprensivo y educado, pinto una sonrisa amistosa en mi cara de niño al que no le traen regalos los Reyes Magos y lo mando a tomar por culo.

Porque aquí, amiguitos, radica toda la gracia de este tema de las focas. No me malinterpretéis, a ver, en eso estamos todos de acuerdo: las focas dan penita. Soy contrario a cualquier forma de maltrato animal, es más, soy contrario a cualquier forma de maltrato de vida, sea animal o vegetal y sí, aquí incluyo también a los bichos. No entiendo a quien patea a una paloma, no entiendo a quien pisotea a un saltamontes en la calle y por Dios que no comprendo a quien arranca una rama o pisa un arbusto por el mero placer de destrozar y luego se marcha y lo deja allí. muerto y herido. ¿Ñoño? De cojones, pero no lo entiendo.
Lo que pasa es que, aunque soy contrario al maltrato de cualquier forma de vida, también soy contrario a la estupidez. Muy contrario, y sí, la estupidez de estos casos me supera. Por que a ver...
"Es que a las focas las matan a palos"
¿Y cómo las van a matar? ¿A polvos? Pues sí, colegas, las matan a palos por varios motivos: primero, para que no se estropee la piel, segundo, porque es más barato, y tercero, para entrar en calor, porque en el polo hace un frío de cojones, más que en un polo Drácula y más que en el cajón donde guardas los Magnum, no te digo más.
Lo curioso es que tambuién se mata a palos a los atunes y aquí nadie dice nada... Es más cantamos el "sacatum que tum que summum que tum" y todos contentos. ¿No os parece curioso?
"Es que los tipo se ensañan con las pobres foquitas"
Claaaaaaro, es que son malos de Disney, que disfrutan haciéndole daño a las focas porque de pequeños no les compraron el cinexin. Vamos a ver, copón, los tipos esos viven en medio del hielo, en una mierda de contenedor que comparten con siete tíos mugrosos y de mala leche. No se trata del trabajo más cómodo del mundo ni, mucho menos, del mejor pagado de la historia, intentemos ver más allá, plis.
"Es que dejan las foquitas despellejadas en el suelo"
Claro, y luego vienen los ositos polares, esos tan monos de Coca Cola, los primos del logo de la WWF, y se las papean y se las dan a los ositos. ¿A que ya no os molesta tanto?
"Es que algunas duran horas vivas"
Los cojones. A 50 bajo cero y sin piel, es cuestión de segundos que entren en coma por frío, por no decir que con los palos, las pobres, ya están inconscientes (sí, es duro, lo sé, y de verdad que me jode, pero esperad un poco más...)
"Es que... es que.. las focas son muy monas. ¡¡Parecen perritos!!"
Y aquí es donde, finalmente, la jodemos. Porque resulta que el problema, el auténtico problema, es que las focas son bonitas y los atunes, por ejemplo, no. Estupendo, se me ocurren algunas filosofías que coinciden con esa escuela de pensamiento: El nacismo de Hitler, el segregacionismo del apartheid y cualquier forma de gobierno que establezca una división entre "guapos y feos" "Buenos y malos" en virtud a cosas como la raza, la especie o el color de la piel. Porque sí, a nuestros ojos de mamífero la foca es bonita y el atún es feo, pero los dos son, vamos a ponernos cursis, criaturitas de Dios.
Y así es como se descubre el pastel:
Actualmente se tiran toneladas de carne pertenecientes a animales almacenados en vida para mantener el precio de los alimentos. No os voy a decir el terrible crimen que esto supone para la peña que, también diariamente, muere de hambre -esto va de animales y no voy a extenderme más allá-, pero sí voy a deciros que esos animales: pollos, cerdos, vacas, conejos... Viven hacinados desde el momento de nacer, en celdas del mismo tamaño que su cuerpo, alimentadas con grasas y hormonas que le destrozan el hígado, con los miembros atrofiados por la falta de movimiento y los ojos ciegos por no ver la luz del sol. 
Duro, ¿eh? pero ese es el precio de nuestro estado de bienestar, una obligación para que el kilo de pollo salga a 3 pavos y no a diez, para que el solomillo de cerdo cueste siete y no quince, y que la ternera cueste nueve en vez de veinte. La tortura de los animales de corral es mayor, a una escala más grande y mucho peor que la de las focas, pero... ¿hay videos sobre esto? Muchos menos, ¿y por qué? ¿Por qué la carne es más importante que las pieles? ¿Por qué vestir no es una primera necesidad? Oh, pues sí, claro, por supuesto que... una mierda. El motivo es, coleguitas míos, que de la carne a bajo precio nos beneficiamos todos, mientras que a ver quién es el guapo que tiene pelas para comprarse un abrigo de piel de foca. Por eso si alguien lleva un abrigo de piel auténtica le tiran pintura encima, pero si el mismo alguien se zampa una ración de alitas de pollos puteados, nos hacemos los longuis.
"¡Yo no me hago el longui!" Dirá el muerdecésped, digo... el vegetariano, convencido y airado. Pues no, colega, tú no te haces el longui, tú haces vídeos, tú le das propaganda y montas manifestaciones en la puerta del McDonald. Eres un héroe, colega, pero dime, amigo mío... ¿Qué pasaría si todos fuéramos veganos? ¿Qué sucedería si TODOS comiéramos exclusivamente fruta y verdura? ¿Viviríamos en un mundo mejor? ¿Estaríamos en consonancia con la naturaleza? ¿Dormiría el león con el cordero? Pues sí, seguramente, pero porque estarían compartiendo fosa común. Si TODOS fuéramos vegetarianos la cría de animales no aportaría ningún beneficio, por lo que se dedicarían todos los terrenos libres al cultivo y, como ya se ha hecho una y mil veces, erradicarímos la vida animal de nuestro país, arrinconándola con antorchas y hoces, no en el molino, sino en los zoológicos. Aunque eso sí, luego impondríamos serias restricciones a los países del sur a la hora de tocar a uno solo de los mismos animales que nosotros, tipos civilizados, hemos liquidado y erradicado de la faz de la tierra.


 Por eso, aunque no me gusten los toros, aunque me reviente ver sufrir a un animal, no puedo estar en contra de la tauromaquia. Porque significaría el genocidio de la especie del toro bravo y el asesinato de casi todas las cabezas de ganado de este país -paso de hablar de la gente, ya sabéis: sólo animales-. Además, honestamente, los cinco año del toro son como los treinta y cinco de un humano, si me dijeran que debo morir dentro de dos años después de haber vivido la vida que he vivido, después de haber luchado y peleado, comido y bebido, bailado y follado, después de haber VIVIDO... si supiera que la alternativa hubiera sido vivir en esclavitud toda mi vida, en una celda, comiendo basura y en un dos por dos... Si supiera todo esto, colegas, firmaría ya mismo y me prepararía para subir al ruedo. 
Por eso me revientan las focas blancas, por eso me revientas los antitaurinos, porque en un mundo injusto y bestial, en un mundo asesino y torturador, tratamos de limpiar nuestra conciencia salvando a tres putas focas y exterminando a los toros de España con una venda en los ojos.
Y eso no, tío. 
Eso no.


Un abrazo y buen fin de semana.