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jueves, 19 de mayo de 2011

Hoy nos pasamos por la piedra a... Los dibujos animados.

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana...

Yo tenía trabajo. Un trabajo en condiciones, quiero decir, en el que aunque había que estar a la gresca con el editor para que soltara la mosca y no siempre lo hacía, me encargaba de escribir sobre los que más me gustaba: manga, libros, videojuegos y el mundo en general. Porque sí, Rebeca, sí, no solo soy un loco de los gatos y de los videojuegos, sino también del manga, de las motos, de los libros, de las artes marciales y del mundo en general.
Sigh, puto friki...
Por aquel entonces dirigía una revista: Minami, y había tres secciones que me la ponían tonta. Una era la editorial, que basicamente es lo que escribo en este blog día sí, día no. La otra era Dentro del Espejo (ay, mi obsesión con los espejos... sólo me falta perder el culo por una cría de doce años para ser como Lewis Carroll) que es lo que escribo aquí día no y día sí, por aquello de alternar. La tercera, mi favorita, era el Hoy nos pasamos por la piedra, un invento del anterior boss y amigo, Lázaro Muñoz, en el que criticábamos la serie de moda sin ningún tipo de conocimiento y con un mucho de mala baba.
El caso es que ayer o hace unos días (tengo que mirar más el correo) un antiguo lector de la revista me mandó un mensaje preguntándome por Minami y diciéndome lo mucho que echaba de menos esa sección. Así que, Santos, esta va por ti y por todos los lectores de Minami que fuisteis mi sustento e inspiración en aquellos días del pasado:


Hoy nos pasamos por la piedra...
Los nuevos dibujos animados infantiles

Y creedme que me ha costado encontrar un tema univesal, porque de las elecciones no voy a hablar que se me va a ver el plumero, y bueno... aquí todo el mundo tiene contacto con los dibujitos, ¿no? Pues al lío.


Empezamos con la más grande, la reina de las mañanas, y no, no me refiero a la Campos, sino a...  ¡¡Dora la exploradora!!  


Un mal que se remonta a los tiempos de Marco:
Personajes de dibujos animados con el mono.

A ver, reconozco que soy más viejo que el chiste de "van dos y se cae el de en medio" (y más cabrón que el de "van dos putas y se cae tu madre"), que en mis tiempos los dibujos animados se dedicaban a darse de leches y a tirarse pianos encima, a subirse a un cuadrilátero y darse de leches con armadura, a jugar al fútbol en campos kilométricos con balones de gomaespuma... y darse de leches (¿quién no recuerda Campeones y esos chiquillos que jugaban al futbol aunque eso les supusiera la muerte? "Oh, si sigo corriendo moriré de un soplo en el corazón, además tengo tres costillas rotas, un tobillo con esguince y mi madre compra en el Dia, pero debo ganar este partido por mis amigos" Noooo Patrick, deja de correr, copón, que tienes toda al vida por delaaante... Qué angustia, por Dios) y luego teníamos a Heidi, que se dedicaba a balancearse en las nubes, y a Marco, una demostración de que en aquella época los pederastas no iban muy espabilados. Prueba tú ahora a soltar a un crío de nueve años con pantaloncito corto y mono albino en un barrio residencial y te digo yo que no llega ni a la esquina de la calle sin que se le haya parado al lado un coche con los cristales tintados. Y si lo sueltas en el Carmel fijo que le quitan el mono y ya tenemos otra vez Copito de Nieve en el zoo de Barna. 
Asco de mundo moderno...
Pero bueno, que me pierdo, que en mi infancia los dibujos eran dibujos, no tenían vocación de enseñarte nada ni de tratarte como si fueras idiota, pero ahora, con Dora la exploradora... Puuuuf...  
 Pufff.
PUFFFF...
Te ponen a la chicana cabezona delante de una red de pesca y un condensador de fluzo, y esa pobre niña preguntando "Ay, tenemos que pescar al pececito Alberto para curarle la aletita, ¿qué podemos utilizar?" Y te ves a tu hijo, o sobrino en mi caso, con cara de "vames a ver, Dora, ¿tú estás gilipollas? La red, hija, la red". Y esa pobre exploradora con cara de galleta churruca se queda mirando a la pantalla como ida, que parece catatónica perdida, mientras tu mente, que para eso es muy cachonda, añade sonidos de grillos en plan "espabila, chocho".

Esta Dora también enseña, aunque otras cosas.
¿Es cosa mía o al mono se le ve como más contentillo?

Muy duro.
Aunque no tanto como los intentos de ese pobre inmigrante ilegal, Manny Manitas, que tiene comprado al pueblo entero haciéndole chapuzas de gratis a la peña y enseñando inglés a los chiquillos para que no llamen a los federales o a los de inmigración y le cierren el chiringuito. ¿Y qué me decís de la alcaldesa del pueblo? ¿Soy yo o se dá un airecillo a Bill Clinton o, en su defecto, a Adam West, no Batman, sino el alcalde de Quahog? Yo tengo la teoría de que lo de Manitas no se refiera a la chapuza, sino a los trabajitos nocturnos con la alcaldesa: eso explicaría la sonrisa de la buena señora y por qué llama día sí día también al pobre Manny, que siempre se escaquea y manda al destornillador o al martillo a coger el teléfono, a ver si se libra. Que esa es otra... ¿¿Pero es que nadie va a regalarle a ese pobre hombre un taladro, una radial o una lijadora?? es impresionante cómo le las arregla el muchacho con el lote de herramientas ochenteras del playschool para solucionarle la vida a los del pueblo, que son más inútiles que un kleenex de gelatina.

¡Manny, corre! ¡Zapatero está preparando otro 
plan de "puertas abiertas" y los de inmigración
ya están sacándole brillo a las porras!

De todas formas lo de Dora y lo de Manny puedo llegar a aceptarlo. Lo que si que no, que ni de coña, que ni en la vida, es lo de Playhouse Disney.

 El amigo Mickey, que sigue dándole al hélio
y a los tripis por igual en su tiempo libre.

De juzgado de guardia.
Para los poco afortunados que no tengáis ni idea de qué es eso del Playhouse Disney, que suena como a aventura de Mickey y Donald en la mansión de Hugh Heffner, en realidad son unos dibujos animados con los personajes de toda la vida de Disney: Mickey, Donald, las parientas, Pluto y el saco de boxeo del pueblo: Goofy; sólo que para la ocasión, como es para muy críos, parece que todos se han vuelto como medio gilipollas. Es como si hubieran pasado la noche de fiesta con Tonny Montana y la coca se hubiera llevado todas las neuronas dejando en su lugar un puñado de serrín y un concepto del merchandise que ríete tú de los Pokemon.
Las historias básicamente se estrucuran en: Donald se cabrea, Daisy pasa de él, Minnie sigue perdiendo el culo por casarse con Mickey para heredar los derechos intelectuales del logo de las orejas, Goofy continúa siendo el más idiota del planeta y el ratón, que siempre ha sido un poco fascista y está deseando que echen del país a Manny Manitas, se dedica a arreglar cosas preguntándole a los niños qué debe usar: la manivela del coche, la dentadura del abuelo, algo parecido a un pelomuelle, un martillo pilón o... ¡¡la misteriosa Mickey herramienta!!
Vamos a ver, Mickey de los cojones, ¿qué mierda es esa de la misteriosa Mickeyherramienta? Suena a excusa barata para enseñarle "tu hermanito pequeño" a las chicas en la disco "Eh, nenas, ¿queréis ver mi misteriosa Mickeyherramienta?" Mu triste, tío. Además, los niños necesitan datos, tronco, ¡DATOS!
Fuego a Playhouse Disney.


Pero no os fieis de mis palabras, porque si antes dije que PHDisney (ya me he cansado de escribirlo entero) era la peor, esto es poque me había olvidado de...
¡¡Jungla sobre ruedas!!

 ¿Y estos dónde repostan?
 
Por el nombre cualquiera diría que se trata del último invento de Broadway de musical sobre patines (¿Cómo olvidar ese estupendo Animales de zoo sobre ruedas de Chris Elliot en Búscate la vida?) pero no, no os lieis, en verdad se trata de unos dibujos pixelaillos en semi 3D de unos animales de jungla que en vez de patas tienen ruedas (No, en serio, imaginaos al guionista explicándole esto a los productores. Es de coña) Y que se dedican a circular por las pistas de la jungla (el guionista, el guionista, no lo perdais de vista) y que, en la más pura traducción Dora la ExploTadora Infantil le hacen preguntas tontas a los niños del tipo "¿Si vamos al río, qué camino tenemos que coger?" en una bifurcación en la que hay dos señales, una con una serpentina canija azul que debemos suponer que es un río y otra con la foto del Fary o el logo de Ikea o alguna otra gilipollez semejante. 
No, en serio, no entiendo esta manía de hacerle el tercer grado a los chiquillos cada vez que ponen la tele... ¿Queréis dejar de preguntarle a mi hijo (vaaale, sobrino) y buscaros la vida vosotros solitos de una puñetera vez? Joer, alguien debería estudiar si la trisomía en los personajes de dibujos animados es un mal endémico de los guionistas o es algo que les ponen en el agua.
Y bueno, despedimos a esta serie, adiós, con una última incógnita: ¿Qué coño pinta una cerda con ruedas en una jungla? Creo que la respuesta a esta pregunta la encontraréis si observais con atención la boca de la cerda, que tiene unos morros dignos de un bar de carretera de esos de luces rojas o de esas muñecas con cara de sorprendidas que venden en los sótanos de ciertas tiendas. 
 
Eh, cariño, ¡pon cara de donut!


Para terminar, traemos a la memoria un icono querido por todos, una serie de la que nadie puede decir nada malo: Pocoyó. ¿Cómo es posible buscarle pegas a una serie entrañable, la historia de un niño que vive en una dimensión desconocida en la que todo es blanco con la única compañía de animales y que escucha una voz en su cabeza que le ordena que haga cosas?
No sé, no sé, pero parece esas paredes blancas, esas voces de procedencia desconocida que comentan la realidad y le ordenan que haga cosas, ese uniforme azul acolchado... O el chiquillo está en el Arkham Asylum o lo han metido en una de esas celdas de Guantánamo, en aislamiento total, y el pobre se busca las papas como puede. ¿Será la voz que escucha la de Obama, que le dice que sí, que él iba a cerrar Guantánamo pero es que ahora mismo le viene fatal?
 
Recuerda, Pato, la fuga es esta noche a las diez.
Remember Pato, the jailbreak is tonight eleven o´clok 
(una hora más por estar en inglés)

Y lo mejor es que éstos enseñan inglés, como Manny, y a la vez hacen preguntas chorras como Dora. Lo que se dice un todo en uno, aunque sigue dándome pena ese pobre chiquillo encarcelado...
¡Contentos estarán los padres!


Y hasta aquí el nos pasamos, espero que os haya gustado. Yo, por mi parte, he disfrutado recordando los viejos tiempos, qué morriña, por Dios. Vaya para los viejos lectores y también para todos aquellos sufridos padres que ven los dibus de sus hijos y entenderán perfectamente de lo que estoy hablando...

¡Un abrazo!